Su madre había vivido en dos mundos — Parte 2

Relato de ficción original.

Elena cruzó el sendero de agua junto a Cael y sintió cómo el mundo cambiaba alrededor de ella. Una burbuja de aire los envolvió mientras descendían. A través de sus paredes transparentes vio peces luminosos, enormes mantarrayas y jardines de coral que brillaban con colores imposibles.

La ciudad de Neridia apareció en el fondo como una constelación bajo el agua. Torres de cristal se alzaban alrededor de una plaza central y puentes cubiertos por cúpulas conectaban los distintos barrios.

Elena esperaba sentirse extranjera. En cambio, algunos lugares despertaban recuerdos que no podían ser suyos: una escalera de conchas, una fuente con forma de ballena, el sonido de unas campanas submarinas.

Cael la llevó al antiguo palacio de su familia. Allí encontraron un retrato de Mara cuando tenía la misma edad que Elena.

No quedaba duda.

Su madre había pertenecido a aquel mundo.

La carta que nunca llegó

Cael explicó que, tras desaparecer, Mara envió una carta varios años después. El mensaje nunca llegó al consejo. Solo recientemente encontraron una referencia a él en los archivos.

Elena y Cael buscaron la correspondencia original en una sala cerrada. Descubrieron que alguien había ocultado el documento.

Antes de poder leerlo, soldados entraron en la biblioteca.

Los dirigía Lord Nerion, tío de Cael y actual regente.

—Qué amable por tu parte traer a la heredera —dijo.

Elena comprendió que su llegada no era bienvenida.

Nerion explicó públicamente que debía protegerla mientras verificaban su identidad. En privado dejó claro que jamás permitiría que una mujer criada en la superficie alterara el equilibrio político.

Elena no deseaba ningún trono, pero eso no importaba. Su existencia era suficiente para cuestionar la legitimidad de Nerion.

Cael protestó.

Los guardias lo arrestaron también.

En la celda, Elena preguntó por qué su madre había huido.

Cael contó lo poco que sabía. Mara estaba obligada a casarse con el heredero de otra casa para evitar una guerra comercial. Ella rechazó la unión y desapareció antes de firmar el acuerdo.

—Entonces eligió su propia vida.

—Sí. Y algunos nunca se lo perdonaron.

Elena recordó a su madre trabajando como profesora de música, cultivando flores y llevando una vida sencilla. Resultaba extraño pensar que había renunciado a un palacio sin mencionarlo jamás.

Un guardia anciano entregó a Elena un sobre escondido durante décadas. Había servido a Mara de joven.

Dentro estaba la carta.

Mara escribía que no reclamaba el trono y que tampoco quería que su descendencia fuera utilizada para alianzas. Pedía abolir la ley que obligaba a los herederos a casarse por decisión del consejo.

Elena comprendió por qué Nerion la había ocultado.

Si la carta se hacía pública, varias casas poderosas perderían una herramienta política.

Pero había un problema.

La carta estaba dentro de una celda.

Y al amanecer Nerion pensaba anunciar que Elena había renunciado voluntariamente a cualquier vínculo con Neridia.

Cael golpeó los barrotes.

—Necesitamos salir.

Elena miró el violín que los soldados habían dejado en una esquina. Nerion lo había considerado inofensivo.

Entonces recordó las puertas que se habían abierto con la melodía.

—Quizá ya tenemos la llave.

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